Ray Donovan

 

 Por: Ernesto Sánchez

ray-donovan-1A pesar de que pululan las nuevas series y películas como nunca antes, y los medios para apreciarlas están más a la mano que nunca, no cabe duda de que la disponibilidad no asegura la calidad. Esto, para aquellos entusiastas que se encuentran en un punto medio (ese que rechaza las propuestas del Canal de las Estrellas casi con el mismo fervor que las películas cuyos directores tienen nombres impronunciables y se proyectan en salas exclusivas para ser discutidas después compartiendo una copa de vino y quesos de distintas naciones en un halo de pedantería) presenta un dilema de tiempo, pues como se sabe, las series han usurpado el lugar privilegiado que tenían las películas antes de entrar el siglo XXI. Sólo que el compromiso que se adquiere con una serie implica una cantidad considerable de tiempo, y no son pocas las veces que después de apostar por una nueva éste parece totalmente perdido, ya porque la historia no resultó ser lo que esperabas, ya porque, iluso, pensabas que era tan buena como para omitir las malas actuaciones de sus protagonistas. No importa el motivo, el tiempo se ha perdido.

     Ahora bien, en un mar de fracasos es difícil encontrar una propuesta de valor. Sólo que a veces, después de recetarte unas cuantas series domingueras –y otras que hasta da pena admitir haber visto–, cuando casi das por perdida la esperanza, encuentras una que otra que alcanza esos niveles de equilibrio entre emoción, actuación e historia, que caracterizan a esas otras joyas de la pantalla chica como Los Sopranos, Breaking Bad, House of cards, Boardwalk empire y Mad Men. Creo que Ray Donovan es una de estas series ya que, aunque menos vanagloriada que las que mencionado, atrapa al espectador en un círculo vicioso que impide que se despegue de la pantalla hasta que ha terminado con todos los capítulos disponibles (porque Netflix sólo ofrece dos de las cuatro temporadas que han sacado).

     Ray Donovan (2013), serie creada por Ann Biderman, en un principio parece reflejar una historia sencilla (y nada atrayente), centrada en el personaje principal Ray Donovan interpretado por Liev Schreiber, un “fixer” profesional de los problemas de famosos y figuras importantes de Los Ángeles. Sin embargo, acorde a este espacio, donde lo superficial está en boga, el personaje de Donovan esconde detrás de una encantadora faceta algo turbio que se va desarrollando conforme avanzan los capítulos. En este sentido embona a la perfección con la apuesta de la industria por crear esos antihéroes que por tan bien construidos se han colado en la esfera de lo cotidiano con una naturalidad que refleja el temperamento de la sociedad en la que se incrustan; pues la perversidad capta de manera más fiel el contexto de nuestros días.

      Liev Schreiber encarna un personaje oscuro que trata de equilibrar su vida personal con la profesional. No obstante, es la primera la que tiene un peso considerable en el desarrollo de su personaje, pues es ahí donde encuentra su punto más vulnerable y, por tanto, humano. Gracias a las actuaciones de Paula Malcomson (Abby Donovan) y Jon Voight (Mickey Donovan), que encargan a la esposa y al padre de Ray, las situaciones en las que se ve sumergido este personaje corrupto y, aparentemente, sin escrúpulos se tensan hasta el punto de quiebre. Esto deja entrever el demonio detrás de la sonrisa (a Dexter, a Walter White, a Tony).

     Ray Donovan es una serie que privilegia la historia y la actuación ante aquellas otras que ponen por delante los grandes efectos especiales que distraen y entretienen pero que adolecen de la falta de ese momento catártico tan indispensable para que el espectador. Las peripecias más comunes, en un contexto de frivolidad cada más aceptado, cobran un tinte mórbido que, más que alejar, atrapan al espectador en esa contradicción que resulta ser el humano; pues es la maldad, tal vez, aquello que no podemos negar como especie.

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One thought on “Ray Donovan

  1. Liev Schreiber (a quien no conocía hasta esta serie) se despacha a un personaje impresionante. Sientes empatía por él pese a su oscuridad… Incluso hasta justificarle sus andanzas, porque es ángel y demonio en su mundo. La serie es la mejor que he visto desde Los Soprano… Ojalá en nuestra Latinoamérica presentaran seriados y hasta telenovelas con tramas tan convincentes…

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