Autores y espacios

De gigantes y príncipes enanos

Por: Ernesto Sánchez

En el mundo de las letras hay escritores que se encuentran a la sombra de gigantes.

La casa de Rafael López

Por: Luis Felipe Pérez Sánchez

Nadie, casi nadie piensa en Rafael López. Ni recuerda que aquí, en Guanajuato, habría nacido; ni que por 1901 robó o tomó prestados, indefinidamente, cien pesos de la caja en la tienda de su padre y, con eso, y la ilusión de una Turania en la mente, se fue a la Ciudad de México a hacerse poeta, el de la “Venus de la Alameda”.

Los cuadernos rojos de José Revueltas

Por: Marevna Gámez Guerrero

“¿Bueno y quién es el tal revoltoso?”, me preguntó curioso en un español mezclado con inglés el hombre encargado de la bodega del archivo “José Revueltas” en la Universidad de Austin, Texas.

Arte, predicar en el desierto: González Martínez como editor de revistas

Por: Luis Alberto Arellano

En la primera intentona que el doctor González Martínez hace para vivir en la ciudad de México las triquiñuelas de quién luego sería su gran amigo, Luis G. Urbina, le impiden llevar a buen puerto la simpatía que despertaba en el ministro Justo Sierra y concretar dicha simpatía en una plaza dentro del gobierno porfirista.

La literatura como la práctica de las buenas maneras: Rafael Lozano durante la década de 1920

Por: Luis Alberto Arellano

Todos los testimonios, que no son necesariamente muchos, pero sí los suficientes, y más aún, contundentes por su procedencia, coinciden: Rafael Lozano era un caballero.

Gabriel Ferrater nunca hablaba demasiado

Por: Tobías Albero

No es fácil hablar de alguien que una tarde luminosa, en cualquier terraza de cualquier café en la Plaza Prim a la sombra de la estatua ecuestre del general, en Reus…

La poesía del futbol

Por: Xalbador García

En la historia de México hay varios tipos de intelectuales (“hombres de letras” se les decía en el XIX) que resultan despreciables. Entre esta extraña clasificación los más imbéciles se dividen en dos: quienes trabajan para el PRI y quienes critican al futbol.

El día en que José Vasconcelos trató de liberar a sus amigas de la policía

Por: Luis Alberto Arellano

La llegada de José Vasconcelos a la ciudad de México, como estudiante de la flamante Escuela Nacional Preparatoria, marca así mismo el momento de mayor auge de la doctrina positivista como eje rector de la vida social y, sobre todo, educativa del país. Significa también, el inicio del momento de mayor esplendor que tiene el porfiriato a inicios de la última década de 1800.

De por qué Luis G. Urbina no podía beber tan seguido con Jesús Valenzuela como hubieran querido

Por: Luis Alberto Arellano

Amado Nervo había decidido matarse. Como cada cierto tiempo, la crisis que nacía en las contradicciones espirituales de Amado Nervo, lo había llevado a decidir quitarse la vida. Su vida bohemia y disoluta no se avenía bien con sus arrebatos de fe católica cada vez más frecuentes y profundos.

Los decadentistas tomando cerveza en Cuernavaca

Por: Xalbador García

En 1889 se funda en Cuernavaca la Compañía Cervecera Porfirio Díaz con una producción de 500 mil litros al año. Compartía honores en la misma ciudad con la firma San Pedro, pero el producto de ésta apenas alcanzaba los 59 mil 712 litros anuales. En ese momento cinco negocios dominaban el mercado nacional: la Compañía Cervecera de Chihuahua, la Compañía Cervecera de Toluca y México, la Cervecería Cuauhtémoc, la Cervecería Sonora y la Cervecería Moctezuma.

Enrique González Martínez come caracoles a la mantequilla negra cada sábado con Luis G. Urbina 

Por: Luis Alberto Arellano

Una de las amistades literarias más generosas y discretas que haya transitado por la historia de la literatura mexicana es, sin duda, la que unía al doctor Enrique González Martínez con Luis G. Urbina.

Anuncios